Las personas con ronquidos, además de presentar hipersomnio (sueño excesivo en el día), suelen padecer de hipertensión arterial, trombosis, y son más propensas a los infartos de miocardio. “Cada vez que dejamos de respirar, se producen cambios en la química sanguínea, se afecta el endotelio –lo que tapiza los vasos sanguíneos- y eso puede llevar a defectos cardiovasculares importantes”, aseveró el experto.
La enfermedad se puede presentar a cualquier edad, pero son más vulnerables aquellas personas con obesidad, ya que la grasa se deposita en la faringe y esto hace que la luz de la vía aérea superior se disminuya en forma considerable. No obstante, también se presenta en personas no obesas, a veces por sus características craneofaciales o anomalías en el control ventilatorio.